Negados en el taciturno modo del sueño. la página se anula al mismo tiempo que se desliza.
El tiempo desempolva una estrategia elegante y nos empuja,
adentrándonos en el espacio de lo diurno.
Lo diurno que no es necesariamente el lugar de la negación, sino el estado que le hace posible.
Negados a toda certeza de abstracción, a la posibilidad del sueño que reinventa la forma, la página se escarcha en un desenfado impropio, intolerado,
en un devenimiento desfachatado, consumiéndose en el sueño de su húmeda liberación, de su fractura y desarme que la elude de ser parte de su condición pasiva.
Los negados, que son siempre los otros, enraízan con tintas su imposibilidad (en la página).
Y con la posibilidad, efectiva en el deseo, de la transformación última de la forma, y del dejarse llevar, el sueño que ha sido negado, forma parte de la sustancia.
Los negados, desconcertados, se quedan dormidos y babean el cuaderno.
Por la ventana, el frío exagera su presencia en el tiempo, y da forma a su paso a la improbable negación, a la intolerada desfachatez, y como augurio, lo diurno se vuelve nocturno en una temporalidad incansable.
daily writing by vanvelvet
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